El agua del grifo es perfectamente válida para hacer hidromiel, pero en la mayoría de las ciudades españolas contiene cloro o cloraminas que debes eliminar antes de usarla.
El problema: cloro y cloraminas
Las empresas de suministro de agua añaden cloro (hipoclorito) o cloraminas para desinfectar el agua potable. Ambos compuestos pueden:
- Inhibir o matar las levaduras de fermentación.
- Producir clorofenoles, compuestos con un desagradable sabor medicamentoso o plástico.
Cómo saber qué usa tu suministro
En la mayoría de las ciudades españolas se usa cloro libre (hipoclorito). Las cloraminas son menos comunes pero más persistentes. Para saber cuál usa tu municipio, consulta el informe de calidad del agua de tu ayuntamiento o llama a la empresa suministradora.
Cómo eliminar el cloro
Método más sencillo: Deja reposar el agua en un recipiente abierto durante 12–24 horas. El cloro libre se volatiliza con el tiempo. El cloro también se elimina en 5 minutos de ebullición suave.
Cómo eliminar las cloraminas
Las cloraminas no se eliminan con reposo ni con ebullición. El método efectivo es añadir metabisulfito de potasio (Campden): media pastilla (aprox. 0.44g) por cada 20 litros de agua. Espera 10 minutos y el agua estará lista.
Alternativamente, un filtro doméstico de carbón activo (tipo Brita) elimina parte de las cloraminas, aunque no siempre completamente.
Recomendación práctica
Si vives en una ciudad y no sabes si tu agua tiene cloro o cloraminas, compra un bote de pastillas de Campden. Cuestan menos de 5€ y resuelven el problema con certeza para cientos de lotes.
Para mayor comodidad y predictibilidad en los primeros lotes, el agua mineral embotellada de baja mineralización es la opción más sencilla: no requiere ningún tratamiento previo.