El melomel es uno de los estilos de hidromiel más elaborados y apreciados. Combina los azúcares y aromas de la miel con los de la fruta, produciendo bebidas de gran complejidad aromática.
Tipos de melomel por fruta
Aunque técnicamente cualquier combinación de miel y fruta es un melomel, existen algunas denominaciones específicas:
- Cyser: Melomel con manzana (zumo de manzana o sidra sin fermentar).
- Pyment: Melomel con uva (mosto de uva o zumo).
- Hippocras: Pyment aromatizado con especias.
El resto de melomels suelen referenciarse por la fruta principal: melomel de fresas, de frambuesas, de mango, etc.
Cuándo añadir la fruta
La fruta puede añadirse en dos momentos:
Primario (desde el inicio): Los azúcares de la fruta co-fermentan con la miel desde el día 0. El resultado es menos aromático (los aromas volátiles se pierden con el CO₂) pero con mayor integración.
Secundario (tras el primer trasiego): La fruta se añade después de la fermentación tumultuosa. Este método conserva mejor los aromas frescos de la fruta, especialmente en bayas y frutas tropicales.
La fruta congelada
La congelación rompe las paredes celulares de la fruta, facilitando la extracción de jugos, azúcares y aromas. Para la mayoría de los melomels, la fruta congelada produce mejores resultados que la fruta fresca.
Consideraciones sobre los taninos
Algunas frutas (granada, arándanos, uva) contienen taninos que aportan estructura y capacidad de guarda al melomel. Los taninos también ayudan a clarificar con el tiempo. Las frutas con poco tanino (mango, melocotón, piña) producen melomels más afrutados pero que suelen beberse jóvenes.